COLCHON
La claridad de mediodía que entraba por la ventana le daba cierto aspecto fantasmal a las blancas frazadas que cubrían la cama, que parecían brillar con luz propia. Y fue una excusa para dormir mejor, sacarse de encima los zapatos e ir con los brazos abiertos al encuentro del colchón, que tan suave y mullido se veía este día. Me arrojé a él con delicado ímpetu y me hundí hasta las vastas profundidades de la goma espuma de última generación. Completamente perdido navegué entre mares de sábanas durante tres semanas y la isla-almohada era mi único refugio para cuando la marea subía. Abrí los ojos, que buen sueño. No, no es un sueño, sigo aquí. Océanos de telas que me envuelven y me hacen girar y girar y girar, como un trompo loco, o como dentro de un lavarropas con ropa seca o un secarropas con ropa lavada, hasta que por fin alguien lo apaga. Ahí sobreviene la calma, escasa por cierto y abren la compuerta, entra un poco de luz…y una mano! Auch! Que están haciendo!? Una mano que me arroja hacia afuera, mucho sol, parece que me voy a secar flameando en el viento...
3 Comments:
uuhh que bueno la sabana estaba soñando..., muy buena interpretacion..que pluma mas ductil,si sr!!
Muchas Gracias amigo! ha entendidio la belleza de lo surreal!---bueno me voy a a la isla almohada...
Haaaa, inanimados seres nos cuentan sus vivencias, parlanchines objetos amantes del lirismo.
Post a Comment
<< Home